Ya no es un secreto para nadie, el hecho de que los medios de comunicación tradicionales han perdido fuelle (menor audiencia y popularidad unido a la inadaptabilidad para algunos targets de empresas tecnológicas, de ocio…).
Se ha terminado la etapa del todo vale, para dar paso a la era de la transparencia.
Lo que realmente valora el cliente es que le hablen con claridad, que admitan sus errores si es necesario, que bajen del mundo abstracto de los anuncios y satisfagan sus necesidades reales, del día a día. Y sobre todo, el cliente desea ser escuchado, que se le tenga en cuenta.
Ahora sabemos que dialogar con las empresas es posible, y además hasta podemos hacerlo en tiempo real a través de la red.
Internet, es de hecho, el único medio que ha visto incrementar la inversión publicitaria en los últimos años puesto que es el medio más segmentado de la historia. Te permite llegar exactamente al público que te interesa, que es también el público que al que le interesas tú, o tu producto, o tus servicios. Y todo por mucho menos dinero que una campaña en prensa o televisión
Las estrategias de comunicación de las organizaciones deben contemplar las redes sociales como soportes nuevos de conversación y participación de los usuarios. En el caso de gestionar bien este tipo de comunicación, los beneficios son muchos: interactividad, flexibilidad, alto impacto, interrelación y mayor transparencia y confianza, mejor posicionamiento web…
Sin embargo, cuando la comunicación deja de ir en un sentido y se convierte en verdadera comunicación de ida y vuelta, a algunas empresas les parece un riesgo innecesario. La mayoría además no está dispuesta a emplear ni un céntimo en estos recursos.
¿Merece la pena que las empresas presten atención a las redes sociales?
Nos gustaría conocer vuestra opinión al respecto…

Evolución de la comunicación empresarial