En una época de crisis como la actual, muchos anunciantes caen en la tentación de recortar su inversión publicitaria; sin tener en cuenta que el consumidor sigue necesitando de esta para decidirse y elegir.
El dilema al que se enfrentan anunciantes y responsables de publicidad y marketing en las empresas es claro: ¿invertir ahora?, ¿será tirar el dinero? o ¿cuánto durará esta situación?
La respuesta debemos encontrarla nosotros mismos en función de nuestros objetivos; pero lo que está claro es que lo que no se ve y no se conoce, deja de existir.
En situaciones de crisis, el consumidor se vuelve más racional y conservador, adopta decisiones menos emocionales; pero sigue necesitando la publicidad como fuente de información puesto que tarde o temprano, tendrá que elegir.
Quienes continúan apostando por la publicidad y la comunicación en tiempos de crisis, consiguen una mayor ventaja competitiva y un mejor posicionamiento; teniendo en cuenta que en tiempos de crisis se puede invertir mejor y más eficazmente.
Las consecuencias de abandonar la labor comunicativa y publicitaria pueden ser la pérdida de de visibilidad, cuota de mercado y como consecuencia a los propios clientes.
Si recortas parte de tu inversión debes pensar que es precisamente esa inversión la que te puede sacar del agujero.
En este contexto, y a la hora de tomar una decisión al respecto, quizás cada responsable en la materia debería plantearse la siguiente cuestión:
¿Hasta dónde estamos dispuestos a arriesgar?
